El Centro Almacenero de Córdoba informó que la inflación se ubicó en 2,1% en julio, superando el 1,9% reportado por el INDEC. Se destacó que, aunque se observa una leve variación, la tendencia a la baja de la inflación que se venía registrando desde hacía tres meses se detuvo.
La entidad explicó que la canasta básica alimentaria también mostró un incremento y llegó a $1.997.400 para no caer por debajo de la línea de pobreza. Las subas en los alimentos fueron notables: productos como los fideos y los lácteos aumentaron un 6%, los aceites un 5% y el azúcar y las harinas un 4%. A pesar de las subas, algunos productos como el pollo tuvieron ofertas que consolidaron una baja del 3% en su precio. Respecto del consumo, desafortunadamente, no hay buenas noticias.
Los comercios de proximidad, que venden alimentos, registran una caída del 8,3% en el volumen de ventas interanual; al respecto, se afirmó que «el consumo no repunta y da cuenta de la situación en general«.
Para profundizar en estas cifras, Vanesa Ruíz, gerente del Centro de Almaceneros de Córdoba, explicó que el incremento de julio responde a la inercia propia de los productos alimenticios y al ajuste en servicios y tarifas. Según detalló, «no se rompe esta inercia desinflacionaria que veníamos teniendo en estos tres últimos meses… sobre todo de servicios y tarifas donde vuelve a moverse situándose en un 2,6%». Asimismo, remarcó que el acumulado del 19,3% para los primeros siete meses del año genera preocupación debido al desfase con las paritarias, agregando que «estamos teniendo una inflación interanual que es la interanual de otros países».
En cuanto al impacto en la economía familiar, la referente puntualizó los valores exactos requeridos por un hogar de cuatro integrantes para no caer en la vulnerabilidad social: la Canasta Básica Total alcanzó los $1.997.833 para superar la línea de pobreza, mientras que la Canasta Básica Alimentaria se fijó en $1.090.624 para no caer bajo la línea de indigencia.
Además, Ruíz advirtió sobre el delicado escenario alimentario al indicar que «prácticamente el 57,1% de las familias no pudo acceder a la totalidad de los productos de la canasta básica alimentaria». De igual modo, reveló datos sobre las estrategias de privación en los hogares, señalando que el 38,3% de los adultos redujo su consumo de alimentos para cederlo a otros integrantes y que en el 27,8% de los hogares los menores debieron recortar sus porciones por falta de recursos.
La crisis de acceso se refleja de forma directa en el uso del crédito para necesidades primarias, registrándose que un 88,5% de las familias recurre al financiamiento para comprar comida. Ruíz detalló la composición de este endeudamiento: un 39,3% recurre al fiado (con una morosidad del 28,3%), un 37,9% utiliza tarjeta de crédito y un 11,3% recurre a dinero prestado, mientras que tan solo un 9,5% no necesita financiar sus alimentos.
Sobre esta dinámica de compra a plazos, advirtió que «se utiliza con un método de supervivencia… el alimento se agota rápidamente y las cuotas comienzan a acumularse», generando un sobreendeudamiento agravado por altas tasas de refinanciación.
Finalmente, las proyecciones del Centro de Almaceneros de Córdoba estiman una inflación real del 31,5% para todo el año 2026. Ruíz consideró poco probable una desaceleración drástica en el corto plazo debido al retraso salarial, la actualización constante de tarifas y combustibles, y la incertidumbre en los mercados.
Fuente: Radio Maria