El IETSE reveló que el 58,3% de los hogares no logra acceder a la Canasta Básica Alimentaria y que el 89% debe financiar la compra de comida.
Una nueva edición del Informe Económico y Social del IETSE, correspondiente a noviembre de 2025, expone un panorama dual en la provincia de Córdoba: inflación moderada, pero una crisis social profunda, con crecientes dificultades para acceder a alimentos básicos y un consumo cada vez más sostenido por deuda.
Según el relevamiento —basado en 133.400 precios, 2.300 unidades comerciales y una encuesta de hogares de 2.500 casos— la inflación mensual fue del 2,4%, apenas por encima del 2,3% de octubre. Sin embargo, el índice continúa sin perforar el “piso del 2%”, incluso en un contexto de consumo deprimido y actividad comercial en retroceso, planteó el organismo.
Alimentos: la presión que no afloja
El rubro que más empujó el IPC fue “Alimentos y Bebidas sin Alcohol”, con un aumento del 2,6%. El informe destaca el fuerte impacto de la carne vacuna, que subió más del 10% en el mes, mientras que frutas y verduras avanzaron cerca del 6%.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA) tuvo un incremento prácticamente idéntico: 2,6%, acumulando un alza del 28,9% en lo que va del año. La línea de indigencia para un hogar de cuatro integrantes quedó en $879.415, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) —que define la línea de pobreza— ascendió a $1.637.766.
La radiografía social: hambre, asistencia y endeudamiento
El IETSE advierte que los niveles de deterioro social “vuelven a profundizarse”, especialmente en relación al acceso a alimentos. Los datos son contundentes:
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58,3% de los hogares no logró cubrir la Canasta Básica Alimentaria.
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De quienes sí lo consiguieron, el 72% dependió de asistencia estatal (AUH, Tarjeta Alimentar u otros programas).
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51,7% de los hogares eliminó al menos una comida diaria; la cena es la más afectada.
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31,2% reportó hambre no satisfecho.
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19,8% debió pedir dinero o alimentos para poder comer.
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11% tuvo algún integrante que comió solo una vez al día o directamente no comió por falta de recursos.
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89,2% de las familias tuvo que financiar alimentos:
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41,4% con tarjeta de crédito,
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37,7% al fiado,
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10,1% con dinero prestado.
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El estudio también alerta sobre el impacto del fiado en comercios barriales: el 26,3% presenta morosidad y el 17,1% terminó en incobrabilidad, una señal de estrés creciente en la economía doméstica y comercial.
“El resultado es claro: la alimentación se sostiene cada vez más sobre deuda y asistencia”, concluye el informe.
Comercio: un año crítico para el consumo
El consumo volvió a caer con fuerza. Las ventas minoristas descendieron 9,2% interanual en noviembre, y en el acumulado de enero a noviembre la baja trepa a 21,9% respecto al mismo periodo de 2024.
Según el IETSE, el desplome se explica por un fenómeno persistente a lo largo del año: los salarios quedaron por detrás de la inflación, afectando de manera directa el poder de compra de las familias cordobesas.
Un escenario complejo: baja inflación, alta vulnerabilidad
El informe concluye que el país enfrenta “un escenario donde la contención inflacionaria convive con un deterioro profundo del tejido social”. Los alimentos siguen aumentando por encima del promedio general, los ingresos continúan atrasados y las familias recurren crecientemente al crédito o a los programas estatales para cubrir necesidades básicas.
Desde la perspectiva política, el diagnóstico del IETSE es contundente: “Cualquier programa económico que no priorice recomponer ingresos y fortalecer la capacidad de compra de las familias resultará socialmente inviable.”
Fuente: punto a punto