Nueve de cada 10 familias de Córdoba toman deudas para comprar alimentos

Aunque bajó la inflación, la caída del consumo se profundizó. La recesión consolida el drama social.

En Córdoba, cerca de 9 de cada 10 familias debió apelar en abril a algún tipo de financiamiento para comprar alimentos, informó el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) en su Informe Económico y Social del cuarto mes del año.

El porcentaje exacto es el 88% de los consultados por esa entidad. Del total, el 39,6% declaró que para poder comer se endeudó mediante el tradicional fiado; el 37,9%, con tarjetas de crédito; y el 10,5%, con dinero prestado.

Apenas el 11% de los consultados declaró que pudo prescindir del financiamiento para la compra del sustento básico.

En comparación con el mes anterior, en abril fue menos la gente que accedió al fiado y hubo menos compras de alimentos con  tarjetas, en un contexto de creciente mora de las familias, que se endeudan a sabiendas de que no van a poder pagar los compromisos que asumen.

En cambio, creció la proporción de los que acceden al alimento mediante dinero prestado, que en muchos casos proviene de operadores informales.

Según el IETSE, dependiente del Centro de Almaceneros de Córdoba, la situación crítica del acceso a la comida coincidió con una baja de la inflación, que en abril  fue del 2,6%, tras una secuencia alcista de cuatro meses consecutivos y después de un pico del 3,3% en marzo.

En ese contexto, la canasta básica total para un hogar de cuatro integrantes ascendió a los $1.876.722 y la canasta básica alimentaria aumentó 2,1%, menos que la inflación, y costó $1.029.591.

Pese a la caída de los precios, en el cuarto mes del año el 56,8% de los consultados por IETSE declaró que no pudo acceder plenamente a la canasta básica alimentaria.

De los que sí accedieron, el 71,4% aseguró que lo hizo con ayuda estatal de algún tipo, la AUH, la Tarjeta Alimentar, entre otros recursos.

Sólo el 28,6% respondió que pudo comprar sus alimentos con recursos propios.

Por falta de recursos, 9 de cada 10 cordobeses admitió que al menos un integrante de su familia comió sólo una vez al día o dejó de comer todo un día; 8 de cada 10 consignó que hizo al menos una vez algo que hubiera preferido no hacer para conseguir comida, como pedir dinero y alimentos; y la misma proporción reconoció que por falta de recursos se quedó sin comer en alguna oportunidad durante abril.

Además, 7 de cada 10 afirmó que alguna vez uno de los integrantes de su familia pasó hambre que no pudo saciar; y cerca dei 5 de cada 10 dejaron de desayunar, almorzar, merendar o cenar.

Para IETSE, la baja de los precios de abril debe ser mirada con cautela: “En el caso de los alimentos, el menor ritmo de aumento no responde a mejoras estructurales sino a una marcada contracción de la demanda, producto del deterioro del poder adquisitivo”.

La caída del consumo en el período analizado fue del 8,5% y empeoró respecto del mes anterior (-8,1%). IETSE destacó que  “aun cuando el gasto nominal pueda sostenerse o incluso crecer por efecto de precios, los hogares compran menos cantidad de bienes, evidenciando una contracción real del consumo”.

Para la realización del estudio, la entidad relevó 133.400 precios de 57 productos agrupados en 30 rubros en 2.300 comercios en la provincia mediterránea, 2100 almacenes y autoservicios de barrio, 185 supermercados y 15 hipermercados.

Fuente: Tiempo Argentino